Xilitla y Real de Catorce: los dos mundos mágicos de San Luis Potosí
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San Luis Potosí

Xilitla y Real de Catorce: los dos mundos mágicos de San Luis Potosí

Equipo Korima9 min de lectura
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Dos mundos que no deberían estar en el mismo estado

San Luis Potosí es uno de esos estados que contienen multitudes. Al noreste tienes la Huasteca: selva húmeda, cascadas turquesas, ríos color jade. Al noroeste tienes el Altiplano: semidesierto, cactus candelabro, noches estrelladas. Y en dos puntos extremos de ese territorio conviven dos de los destinos más extraños y hermosos de todo México: Xilitla, el jardín surrealista construido en una selva tropical, y Real de Catorce, el pueblo minero medio fantasma resucitado entre cactus y piedra volcánica.

Son opuestos absolutos en geografía, clima, historia y atmósfera. Y sin embargo, cada uno tiene esa cualidad de los lugares que te cambian un poco. Cuando sales de ambos, eres alguien ligeramente diferente al que entró.


Parte I — Xilitla: donde la lógica se tomó el día libre

En 1962, Edward James —poeta inglés, heredero de una de las fortunas más grandes de Gran Bretaña, mecenas del surrealismo y amigo personal de Dalí y Magritte— llegó a la sierra potosina buscando un lugar donde criar orquídeas raras. Lo que construyó en los veinte años siguientes en el pueblo de Xilitla no tiene nombre preciso.

Las Pozas es su nombre oficial: un jardín de 80,000 metros cuadrados en plena selva tropical donde James contrató a decenas de trabajadores locales para construir estructuras de concreto que siguen una lógica propia y completamente ajena a la arquitectura funcional. Hay escaleras que suben a ningún lugar. Puertas de tres metros de altura que se abren al vacío entre los árboles. Columnas de concreto moldeadas para parecer bambú gigante. Flores de cemento emergiendo entre helechos de verdad. Torres de cuatro pisos sin escaleras de acceso al exterior.

James trabajó en la construcción durante veinte años y la dejó deliberadamente sin terminar. Eso, según él, era parte del concepto: un lugar en proceso permanente de hacerse, donde la naturaleza y la construcción avanzaban juntas sin que ninguna terminara de vencer a la otra.

Hoy Las Pozas está bajo la custodia de la fundación Gego Fondo y puede visitarse todos los días de 9 a 17:30 horas. La entrada cuesta alrededor de 120 pesos para nacionales. Planea dos a tres horas mínimo; los que llevan cámara se quedan fácilmente todo el día.

Xilitla más allá del jardín

El pueblo de Xilitla tiene su propia personalidad. La plaza central tiene una atmósfera de permanente tarde de domingo: cafeterías con vista a la sierra, mercado de artesanías tejidas por artesanas teenek y nahua de las comunidades circundantes, y un convento agustino del siglo XVI cuyo deterioro elegante es un monumento en sí mismo.

El mirador del cerro sobre el pueblo ofrece una vista hacia la selva que, dependiendo del momento del día y las nubes, puede ser espectacular: un mar verde infinito interrumpido por cascadas blancas y, al fondo, los cerros de la sierra madre.

Desde Ciudad Valles a Xilitla son 90 minutos por carretera. Desde la ciudad de San Luis Potosí son cinco horas. La mejor época es enero a marzo: clima seco, cascadas con buen caudal y flores en los árboles del jardín de James.

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Parte II — Real de Catorce: el pueblo que regresó del olvido

Hay que llegar a Real de Catorce para creer que existe. El último tramo del trayecto —desde Matehuala hasta el pueblo— es ya una preparación para lo que viene: la carretera asciende por el flanco de la Sierra de Catorce entre cactus cardones de seis metros y peñascos que crecen verticales sobre el camino. Y luego, de repente, el asfalto termina y empieza el Túnel de Ogarrio.

El Túnel de Ogarrio tiene 2.3 kilómetros de longitud. Fue excavado en 1901 para conectar el pueblo minero con el exterior del cerro. Hoy sigue siendo el único acceso vehicular a Real de Catorce, y tiene un solo carril. Hay que esperar el turno —a veces diez minutos, a veces media hora— para que el tráfico en sentido contrario termine de salir antes de que tu fila pueda entrar. Los muros del túnel son de piedra sin revestir, la iluminación es escasa y el sonido del motor se amplifica hasta un rugido. Cuando sales al otro lado, llegas a otro mundo.

Auge, abandono y regreso

Real de Catorce tuvo su momento de gloria en los siglos XVIII y XIX. Las minas de plata de la región producían tanta riqueza que el pueblo llegó a tener 40,000 habitantes, una plaza de toros cubierta —la única en México de su época—, una Casa de Moneda donde se acuñaba plata virreinal y edificios de cantera rosa que no desmerecían con los de las ciudades coloniales del bajío.

Cuando el precio de la plata colapsó a principios del siglo XX, Real de Catorce se vació en décadas. Para los años 50, era casi un pueblo fantasma: 200 personas viviendo entre edificios de cantera abandonados, calles de adoquín por donde no circulaba tráfico y minas llenas de agua.

Lo que lo resucitó fue el turismo: primero mochileros y artistas que llegaron en los años 80 atraídos por el misticismo del lugar; luego el cine —The Mexican (2001) con Brad Pitt se rodó en parte aquí, entre otros; luego el turismo religioso y espiritual que hoy es el flujo más constante.

Wirikuta: tierra sagrada del peyote

Real de Catorce está en el corazón de Wirikuta, el territorio sagrado del pueblo wixárika (huichol). Para los wixáritari, este desierto de cactus es el lugar del origen del mundo, donde el sol nació y donde el peyote —el cactus alucinógeno que usan en sus ceremonias— crece silvestre entre las piedras.

Cada año, grupos de wixáritari realizan una de las peregrinaciones más largas del mundo: salen desde sus comunidades en Jalisco y Nayarit —algunos a pie, la mayoría en camioneta hoy en día— y recorren más de 500 kilómetros hasta llegar a Wirikuta. La llegada es una ceremonia de días donde se recolecta peyote, se reza, se canta y se establece la conexión con los ancestros.

Esta presencia espiritual wixárika es palpable en Real de Catorce: hay ojos de dios (tejidos de hilo de colores) en las tiendas, artesanías wixáritari en los mercados, y pinturas de nierika (representaciones del cosmos wixárika) en las galerías.

Qué hacer

  • Recorrido en jeep por el desierto hacia las ruinas de las minas, la Zona Arqueológica de Wirikuta y las formaciones de cactus costillas de fraile y cardón
  • Capilla de San Francisco de Asís: el santo patrono del pueblo tiene una devoción regional enorme. Los días de peregrinación (octubre y primeros de octubre) cientos de peregrinos llegan desde Zacatecas, Jalisco y San Luis Potosí en promesa
  • Las ruinas del Palenque: la plaza de toros cubierta del siglo XIX, hoy en proceso de restauración, con una arquitectura que habla del esplendor minero
  • Caminatas al cerro: senderos que suben por el flanco de la sierra hacia miradores con vista al altiplano potosino

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Tips imprescindibles

Solo efectivo: dentro del pueblo no hay cajero automático. El cajero más cercano está en Matehuala, a 50 kilómetros. Lleva suficiente.

Abrigo para las noches: Real de Catorce está a 2,756 metros sobre el nivel del mar. Las noches son frías todo el año —entre 4°C y 12°C incluso en verano. La diferencia térmica entre el día (22–28°C en temporada) y la noche es brutal.

Mejor época: octubre a marzo, cuando las lluvias de verano han cesado, el cielo está despejado y el altiplano tiene una luz dorada que transforma hasta las piedras.


La ruta recomendada: 5 días en San Luis Potosí

Si vas a hacer el viaje completo, este itinerario funciona muy bien:

  • Días 1–2: Huasteca Potosina desde Ciudad Valles — Tamul, Sótano de las Golondrinas, río Tampaón
  • Día 3: Xilitla — Las Pozas de Edward James, pueblo, regreso a Ciudad Valles o subida a SLP
  • Días 4–5: Real de Catorce — llegada por el túnel, recorrido del pueblo, excursión al desierto

Son dos mundos radicalmente distintos, pero juntos dan una imagen de San Luis Potosí que ninguno de los dos solo podría dar. Si buscas hospedaje en la región, en Korima encontrarás opciones en toda la Huasteca y el Altiplano Potosino.